Todo cuanto está junto a nosotros está en continuo movimiento. Todo. Todo cambia, moviéndose sin parar. Nosotros mismos nos movemos, cambiamos de posiciones una y otra ez. Unas veces corremos hacia esas personas que nos hacen sentir especiales. Otras, perseguimos la sombra, el atisbo de un sueño, de una idea, de una ilusión. A veces corremos en direcciones opuestas a cuanto anhelamos, simplemente porque tememos recorrer el camino angosto que nos separa de ellas. Y otras, perdemos ese miedo, y nos adentramos en el camino raudos, llenos de valor, y con la fueza suficiente para poder llevar a cabo lo que deseamos.
Nos movemos con el mundo, al compás que nos marca el tiempo. Y es que el tiempo, también se mueve. Camina sin detenerse, sin dejar que nos acomodemos, haciendo que nuevamente estemos en movimiento.
Si tú ejerces una fuerza determinada sobre un cuerpo, éste acabará por seguir cierta trayectoria de movimiento. Acción-reacción.
Pero todo cuerpo en movimiento se compone de algo más pequeño. El oleaje del mar se compone de millones de cotas de agua, que juntas forman mares y océanos. El viento se compone de millones de partículas de aire, que juntas forman huracanes.
La sociedad, salvando culturas, razas, etnias, creencias, prejuicios… La sociedad de forma global se compone de millones de seres humanos, como millones de gotas de agua, como millones de partículas de aire. Juntos formamos mares, océanos y huracanes.
El problema es que, aunque nos apliquen fuerzas determinadas, no nos movemos. Acción sin reacción.
Sería hermoso si, por una vez en la historia, olvidásemos por un momento todo aquello que nos separa (la religión, la raza, las esnias, los prejuicios, el BarÇa, el Real Madrid, el PP, el PSOE, Monarquía, República, nacionalismo, trapos de colores, ley de oferta y demanda, enriquecimiento individual, Marx, banca, hipotecas, libre mercado…) y nos moviéramos al unísono, nos miviéramos simplemente contra aquello que daña al ser humano, acurra donde ocurra, le suceda a quien le suceda. Si merman su ibertad, sin no respetan su vida y su dignidad, sería bello que todos, formando un mar de gente, nos moviéramos en favor de quien lo necesita.
Acción-Reacción.



