Un día tenemos una idea. Pero esa idea pasa fugazmente por nuestra mente, quedándo latente ante la falta de cimientos sobre los cuales asentarla. Y queda esperando en algún rincón.
Pero mientras esprea, se va haciendo más grande, crece entre las sombras a las que la hemos enviado. Y cada vez nos habla más alto, hasta que parece acabar gritándonos que sigue aquí, aunque parezca que no queramos verla.
Y como sigue escondida, un día vuelve a saltar al primer plano de todos nuestros pensamientos. Y lo hace en el momento más inesperado, impulsándonos a realizar cierto tipo de acciones que, a simple vista, parecen carecer de explicación alguna.
Yo, un día, tuve una idea. La escondí, pero me asaltó cuando me encontraba sentada ante la pantalla de un ordenador. Poco a poco, la he ido desarrollando, y gracias a todos los que me han leído en algún momento de estos 366 días, ha crecido sin necesidad de seguir oculta en un rincón oscuro de mi mente.
1-noviembre-2008: Primer cumpleaños de Trisquelisabel.
Mil gracias a todos.



