Premiadas por combatir la Mutilación Genital Femenina
La mutilación genital femenina, o ablación, es un acto considerado inhumano, que consiste en la extirpación del clítoris a las niñas. Quizá por ello, Mama Samateh y la ONG Wassu Gambia Kafo han recivido el Premio Internacional Navarra a la solidaridad.
Mama Samateh sabe lo que es la mutilación genital, pues la ha sufrido en su propio cuerpo: de niña fue mutilada. Ahora preside la Asociación de Mujeres Anti-mutilación (AMAM). Por parte de la ONG Wassu Gambia Kafo, recogió el premio Adriana Kaplan, presidenta de la ONG. Wassu Gambia Kafo tiene sedes en Gambia y en Cataluña, y lucha por la sensibilización de la población sobre el problema de la ablación. Su acción se centra en España, donde existe un amplio sector de población en riesgo, y en Gambia, donde la ablación alcanza la escandalosa cota del 80% de las mujeres.
El premio
Esta es ya la séptima edición, y tiene como finalidad premiar la labor de personas voluntarias y entidades en favor de los más desfavorecidos y, así, sensibilizar a la población sobre la importancia de esta labor. Está dotado de 30.000 €, una reproducción de la escultura Arri Emai Zaitzailea de Jorge Oteiza y un diploma.
Entrevista a Mama Samateh Saydi publicada hoy en Diario de Navarra
¿Cómo valora este premio?
Es un reconocimiento al trabajo de muchos años. Pero sobre todo me parece muy positivo por la importancia que tiene para todas las mujeres a las que representa la Asociación AMAM, las mujeres africanas que queremos cambiar una práctica de nuestra cultura pero sin perder nuestra identidad como mujeres africanas.
La ablación o mutilación genital, una práctica que afecta a millones de mujeres.
Sí, afecta a muchísimas mujeres, pero no sólo a mujeres africanas, es una práctica que también está presente en otros lugares del mundo y en otras culturas. Y quiero aclarar que, aunque se ha dicho que es una practica islámica, el Corán no la recomienda.
¿Por qué persiste esta práctica, por qué está tan arraigada?
Las razones son complejas pero creo que es muy importante que las mujeres africanas puedan dejar de practicarla sin renunciar a todas las cosas positivas que antiguamente acompañaban esa práctica. Antiguamente, al mismo tiempo que se practicaba la ablación, también se educaba a las niñas para ser mujeres, para ser personas correctas, competentes y educadas.
¿Las propias mujeres lo tienen difícil para negarse a sufrirla?
Cualquier cambio profundo que se quiera llevar a cabo en una sociedad es mal percibido por los sectores más tradicionales y radicales de esa sociedad. Pero las mujeres africanas tenemos la capacidad de cambiar las cosas, sólo hace falta dedicación y esfuerzo y podremos conseguirlo.
2 comentarios
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Da miedo pensar que a estas altura de la ¿civilización? haya que dar premios por estas cosas. Miles de años de barbarie y los que nos quedan. La cultura no dará la libertad, pero aleja del salvajismo.
Merecido premio. Gracias por abrirnos, un poquito más, los ojos y los oidos.
un abrazo