En una ocasión anetrior, publiqué una leyenda a la que había dado un toque personal (Los regalos de la tierra). Me gusta reescribir las leyendas que conozco, pues, en ocasiones son relatdas de una manera demasiado fría, cuando hay relatos que merece un tono más cercano, más sentido. Espero que os guste. Es una leyenda que se cuenta en numeroso lugares del mundo. En este caso, me he basado en la versión que recoge Toti Martinez de Lezea en el libro Leyendas de Euskal Herría.
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Cuentan que hace mucho tiempo, en un pequeño pueblo, vivió un carbonero muy pobre. Este hombre maldecía su suerte por tener que trabajar duro, en un trabajo tan agotador y ganar tan poco dinero.
En efecto, ganaba poco, casi ni para comer.
Una noche de ventisca, mientras el carbonero estaba intentando calentarse junto al fuego, unos golpes en la puerta llamaron su atención.
- ¿Quién va? – pregunto desde dentro.
- Soy Dios. Te pido, hijo mío, que me dejes descansar en tu casa mientras dure la ventisca.
- No- contestó el hombre-. No pasarás a mi casa porque no eres justo. Permites que la gente trabajadora como yo no tenga a penas para poder comer y que los nobles y cortesanos vivan sin preocupaciones aprovechándose de las gentes humildes.
Se oyeron unos pasos que se alejaban. Entonces, el carbonero supo que Dios se había marchado. Pero, unos instantes después, volvieron a llamar a la puerta. El carbonero, muy enfadado pensado que Dios volvía a insistir para entrar en la casa, preguntó de nuevo.
- Soy la Santa Muerte- respondió una voz quebradiza-. Déjame pasar la noche en tu casa.
- A ti si que te dejaré pasar- respondió el carbonero desde dentro-. Tu tratas por igual al pobre que al rico, por tanto eres justa.
La Santa Muerte pasó al interior de la vivienda y se quedó allí casi hasta el amanecer. Cuando se disponía a marcharse, se volvió hacia el carbonero y le dijo:
- En agradecimiento por tu generosidad, te voy a regalar un don: cuando visites a una persona enferma, me podrás ver. Si estoy a los pies de la cama, con la más inocente infusión podrás curarla. Pero, si estoy junto al cabecero de la cama, esa persona morirá en pocas horas sin opción a salvarse.
Tras pronunciar esto, la Muerte te marchó.
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Pasó algún tiempo desde aquella noche de ventisca cuando, unos mensajeros reales ataviados con ropas oscuras llegaron al pueblo; traían malas noticias desde la corte.
- Su majestad la reina está muy enferma. Nuestro rey promete dar títulos nobiliarios y tierras al hombre o mujer que sea capaz de salvar la vida de su esposa.
El carbonero, que no por ser pobre dejaba de ser astuto como un zorro viejo, se dio cuenta de su oportunidad para escapar de la pobreza. Si acudía y la Santa Muerte estaba a los pies de la cama, recibiría todas esas riquezas y esos títulos, podría dejar de recoger y vender carbón …
Sin pensarlo dos veces, el carbonero recogió sus escasas ropas y marchó al castillo real.
Una vez allí, dos sirvientes cabizbajos y vestidos de negro lo condujeron hasta el dormitorio real. Allí, alrededor de la cama había por lo menos diez personas: curanderos, magos de la corte, médicos, y el rey acariciando el cabello de su esposa. En un rincón estaba la princesa llorando. Y, a los pies de la cama, la Muerte.
- Creo que se como curarla. Por favor, necesito una estancia en la que pueda trabajar en total soledad para crear el remedio que necesitamos.
Ante la expectación de todos los presentes, el carbonero fue acompañado hasta una estancia pequeña llena de plantas ,medicinales. Allí, le dejaron solo para que pudiese trabajar en el, supuestamente, milagroso brebaje que debía preparar.
Después de un rato, salió con una tisana y se dirigió a los aposentos de los reyes. Dio de beber al remedio a la reina y, casi instantáneamente, ésta se recuperó casi totalmente.
El rey, sabedor de su promesa, le nombró duque y le concedió un condado, además de la mano de su hija.
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Pasaron los años, y nuestro antes humilde carbonera, era ya una persona rica e influyente, futuro heredero del trono. Estaba feliz con su nueva vida, sin tener que trabajar duro para ganarse el pan, teniendo criados a su disposición para todo lo que quisiera … Y con una esposa joven y bella.
Una noche de invierno, salió al patio para ver la nieve que lo había cubierto de blanco, cuando un frío viento le heló los huesos. Se dio la vuelta y vio como la Santa Muerte se acercaba a él.
- Señora … ¿A qué debo esta visita?
- Ya es la hora- dijo la Muerte en tono sereno.
- no, por favor, ahora no …- dijo el carbonero- ahora soy feliz, tengo todo lo que deseo y lo que cualquier hombre desearía tener … Tened piedad señora.
- Tu lo dijiste hace tiempo, yo no hago distinción entre pobres y ricos.
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A la mañana siguiente encontraron el carbonero sin vida entre la nieve caída la noche anterior. Él mismo lo dijo, Ella no hace distinción entre pobres y ricos.




etsa bien q halla muerto por como dijo la muerte q el dijo q todos morian y no distinguiia por pobres ni ricos
Tengo 57 años, y mi padre cuando era pequeño me contada una version parecida a esa del cuento del Carboneroa. En esa epoca no habia tele, y las noches de verano se convivia con los vecinos.
Hace unos 20 0 21 años vi en la tele una versión de tu cuento, y todos los que la vimos recordamos el que contaba mi padre.
Era muy original y diferente a los clasicos.
¡Hola, Isabel!
Soy Fernando Zorita, maestro y bibliotecario en el IES.Rekaldeberri de Bilbao.
He leído de realato:”El carbonero y la Muerte” y me ha gustado. Si no te importa, me gustaría hacer una entrada de este cuento en mi blog:”cuentolandia.wordpress.com” y proponer una serie de actividades basándome en él. Mi objetivo es motivar al alumnado a que lean, se divierta y se formen a través de la literatura.
En la entrada pondría un link a tu blog para que leyeran el texto y a tu perfil.
No quiero que me veas como alguien que te quiere quitar la autoría del texto, sino a alguien que quiere facilitar a los alumnos el contacto con la sensibilidad y las cuentos de antaño. La verdad es que no encuentro nada interesante que no esté bajo el copyright de los que tienen todos los medios para adueñarse de la cultura tradicional.
Recibe un saludo.
[...] de Internet. Se titula:”El carbonero y la muerte”, y está recopilado en el blog Trisquel.Isabel Ilzarbe. Asimismo, os recomiendo leer un libro con sus relatos (10 euros) o los puedes descargar de [...]
estamuy nic tu historia yo ya la habia visto pero de diferente manera en una pelicula mexicana .pero muuy paresida solo quitando la parte de dios
era asi como de un señor q era muy muy pobre y su sueño era comerse un pollo entero el solo pero como era muy pobre mo podia y ps aparte tenia hijos y tenia q darles y ps un dia su esposa mato una gallina y se la cosino y le dijo q se ffuera al cerro a comerselo el solo donde nadieeee le pidiera y sus hijos no lo verian y estando hay se estaba comiendo el polo cuando se le acerco la muerte y le pidio pollo y ps el queria comersselo todo por q era su mas grande sueño pero al ver a la muerte tan flaca sientio pena y le compartio y por eso la muerte le dio esa posima para curar a la gente o era algo asi jejej pero leyenda esta tambn muy original
Esta chida pero es casi igual a la pelicula de “Macario” nada mas que en diferente version.Deberias verla para que te des cuenta de que es muy parecida.
Ya comentaba al principio que se trata de una leyenda, y como tal, según donde y cómo la cuenten, las versiones cambia, y probablemente existan a lo largo de todo el mundo versiones de historias muy similares. Apunto la sugerencia.
tu historia es una copia barata de el medico carbonero y ni sikiera te molestaste en describir los detalles de tu copia.
o lo ke se suponia tu deverias de cambiar
Hola Ana.
En primer lugar, en el último comentario escrito por mi mísma e esta misma entrada, señalo que se trata de un cuento popular, de una leyenda, y que existen posiblemente miles de versiones del mismo. En segundo lugar, en el primer párrafo de lia misma, aclaro que no es una historia que yo haya inventado, sino que me he basado en una leyend libro indicado en el mismo y que fue publicado por Toti Martinez de Lezea. Por tanto, creo que y he indicado sufucuentemente de dónde he sacado la historia.
En tercer lugar, creo que está muy bien que me digas lo que piensas de la historia, porque supongo que eso significa que la has leido, aunque no parezca que hayas prestado especial atención, pero no soporto que me digan que se trata de una copia barata, pues a pesar de no tratarse de un relato e mi invención, me ha costado crear mi versión, y creo que deberías mostrar un poco má de respeto por el trabajo de los demás.
Espero no haberte ofendido, pero me h sentido en la necesidad de darte una repuestasincera a tus palabras.